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Inaugurada la Calle Las Represaliadas del 36.

En el día de ayer inauguramos esta calle al finalizar una ruta por la memoria histórica. El monolito instalado dice así:

En memoria de aquellas mujeres que fueron castigadas…
Por pensar, Por amar, Por resistir.

A las mujeres represaliadas durante la dictadura del franquismo les arrebataron mucho más que la libertad.
Les raparon el cabello para humillarlas, las pasearon por las plazas con la cabeza descubierta y la dignidad intacta.
Les hicieron beber aceite de ricino para provocar la risa cruel de quienes confundían la barbarie con justicia. Pero no pudieron arrancarles la raíz profunda de su valentía.

Fueron madres que abrazaron a sus hijos mientras el miedo llamaba a la puerta de madrugada. Hermanas que vieron cómo se llevaban a los suyos sin despedida.

Hijas que crecieron con el silencio impuesto como única herencia. Esposas que contemplaron la muerte de sus compañeros y aprendieron a sostener el mundo con manos temblorosas pero firmes.

Las señalaron, las insultaron, las golpearon. Las llamaron “rojas” como si la palabra fuera una herida. Las quisieron marchitas, y sin embargo fueron violetas: flores que crecen incluso en la tierra pisoteada.

Violetas que, en la sombra, siguieron transmitiendo memoria, ternura y resistencia.
A ellas, que soportaron cárceles, hambre y desprecio.

A ellas, que cosieron la vida con hilos invisibles mientras todo parecía derrumbarse.

A ellas, que guardaron fotografías escondidas, nombres susurrados, historias prohibidas.

Hoy las recordamos no como víctimas silenciosas, sino como mujeres valientes.

Porque su dolor no fue estéril: fue semilla.Y de esa semilla nació la memoria, la conciencia y la lucha por la dignidad.

Por ellas.
Por su coraje.
Por su dignidad intacta.